sábado, 18 de octubre de 2014

EL  LABERINTO ELECTORAL
 Y la oportunidad   para elegir bien

Edver  R. Paredes Milla

Estamos a  menos  de cuarenta  días   de la gran  fiesta democrática  que se celebrará   en lo extenso  del   territorio  nacional para elegir  a  nuestras  próximas  autoridades  regionales y municipales;  y  debemos  reconocer  que  a estas alturas  los candidatos no  han logrado hacer  clic,  menos  encantar  a la  mayoría  de electores, más allá de  sus infladas  portátiles. En  nuestro caso, los ancashinos   tenemos   una  extraordinaria  oportunidad para  elegir  a los  mejores  ciudadanos y ciudadanas  que  conducirán   el  destino  de  nuestra  gran región y  sus  166 distritos en  los  siguientes  cuatro  años. 

El actual proceso  electoral  no ha  salido de la trampa  de equilibrio de  bajo nivel  al que cayó  el quehacer  político en las   últimas  décadas:  partidos  políticos  nacionales  con poca representatividad   regional;  movimientos  regionales   y locales sin solidez orgánica, en la cual  los  candidatos  caudillos  son los dueños de la  organización;  planes  de trabajado  elaborados  en gabinete, con muy   pocas precisiones;   conformación  de  equipo de regidores   y  consejeros improvisados, en subasta  pública  en  el caso  de las  listas  que se  autodenominan favoritos; medios  de  comunicación  que ven en  cada campaña electoral  una  gran oportunidad  comercial;  debates que  más parece un intercambio de opiniones,  con un rosario de  ofrecimientos, expresados  en tan sólo ideas  de  proyecto,  sin  un sustento  técnico  sobre  los procesos, fuente de financiamiento   y sostenibilidad.  Si bien como todo en la vida hay excepciones, con algunos candidatos que marcan la diferencia; debería   la regla ser la excepción y las excepciones ser la regla.

Si bien los ojos  de  cada  ciudadano están  fijados en  el quehacer  diario  de  los  candidatos, observando cómo  se  mueve  y muestra ente  el público,  sus presentaciones  en  radio y televisión,  planes de gobierno,  gigantografias,  afiches,  almanaques, calendarios, lapiceros, banderines, spots  publicitarios,  caminatas  y movilizaciones;  está pendiente  el asumir  nuestra responsabilidad ciudadana de informarnos  y  difundir oportunamente sobre  la  trayectoria personal, familiar, social  y laboral de cada  uno  de  ellos; en el entendido que  todo aquel  que aspire  gobernar una  ciudad   o una  región debería ser  un  ciudadano ejemplar; con  una  comprobada  coherencia  entre lo que  piensa, dice, hace  y siente.

El ciudadano  de  a pie   ha aprendido  el  juego de la  mecida electoral,   con la  decisión  prudente de  no hacer pública  sus  preferencias electorales, comprometiendo  su voto a  todos  los candidatos  y  esperar pacientemente  para sumarse  a la campaña del candidato que despunte en la  recta final;  despunte  que es  consecuencia   directa  de la  maquinaria  publicitaria  implementada y la  complicidad  poco  fiable  de  las  encuestadoras; que  si bien   manejan cifras  ficticias,  terminan  direccionando las  preferencias electorales. 

No seamos mezquinos, no votemos  por el candidato que nos  conviene por el  momento, elijamos  al  ciudadano que  nos asegure  un mejor   futuro  para nuestros  hijos e  hijas y  para  todas las generaciones  venideras; algún día  se nos juzgará por nuestras  decisiones.

Huaraz, agosto de 2014


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