Por Edver Paredes Milla
Se ha repetido hasta el cansancio que una cosa es con guitarra
y otra con cajón; que un tema es ganar una campaña electoral y otra es gobernar
bien. Para Waldo Ríos se trata de lo mismo, y sigue en campaña, confía en que la gente olvidará
pronto cada “metida
de pata” suya. Cada que
está frente a un auditórium más o menos nutrido, empieza con sus
monólogos aburridos, con frases
llenas de incoherencias y
falsedades; finalmente para bajar las iras
y el mal humor de la
concurrencia cierra su show con
algunas bendiciones en nombre del señor.
Con un histórico
político en déficit, si consideramos que en ninguna
de las responsabilidades asumidas,
ya sea por designación o voto
popular, gobernó como se esperaba; fue un intrascendente Director
de Turismo, en poco tiempo un pésimo Alcalde, y
nada productivo Congresista de la República; en el contexto nacional
y regional nadie acepta hasta hoy que la gente de Ancash lo haya elegido como su Gobernador.
Mientras la función continua; lo tenemos sin una hoja de ruta, cambiando a funcionarios en periodos excesivamente cortos, bajo la modalidad inusual de mano
alzada, con encargaturas efímeras que retardan los procedimientos
administrativos; evidentes síntomas de corrupción, con titiriteros que mueven los hilos detrás del poder, entre ellos
los aún desconocidos colaboradores
solidarios; evidente desconocimiento de la
dinámica económica, social y
cultural regional; con una ejecución
presupuestal en rojo que nos ubica en los últimos puestos en el ranking nacional; dedicado a inaugurar con pomposidad
obras iniciadas por
gobernantes anteriores; cero en planificación
en el corto, mediano y largo
plazo; pataletas poco estratégicas contra el
gobierno nacional; un
consejo regional inmaduro, poco
creativo, inerte y sin brújula; sin un equipo político, técnico, social y comunicacional de nivel
que le sacuda la melena o le hable a las orejas; Ancash
esta camino a caer
a un abismo mayor, de donde
no se podrá salir fácilmente.
Es el momento de las grandes decisiones; o seguimos bailando
al ritmo estridente de la música del circo de Waldo Ríos,
bajo la coreografía de un Consejo
Regional incompetente embriagado de poder y la manipulación
de un Gobierno Nacional que parece
interesado en acabar con la gestión
del pelucas o nos
organizamos para ponerle la agenda a este gobierno
regional que desde el primer
día empezó a despistarse.
Es probable que
algunos esperen todavía la vacancia del actual gobernador para terminar
con este martirio; sin
saber que quien venga, es hilo de la misma madeja; y sin duda
volveremos a esperar infructuosamente; porque sólo será una
temporada más de esta mediocre
presentación, enredados entre
los hilos de
otros títeres y titiriteros.