Si preguntamos a un padre de familia, un líder comunitario o a una autoridad de cualquier sector o nivel de gobierno sobre qué debemos mejorar en educación; la respuesta la encontramos de inmediato, sin reflexión previa: una buena educación; que aquello que aprendan los escolares les sea útil para su vida. Cierto, podemos estar de acuerdo en que debemos mejorar; las dificultades y falta de consenso está en el cómo mejorar.
Para que ello tenga mayor contundencia es importante reconocer que tenemos que volver a creer en la planificación, con acciones articuladas, continuas, con una agenda que vaya más allá del día a día, cada quien trabajando en torno a una visión común. Allí resurge la importancia de la planificación estratégica, tanto a nivel prospectivo, estratégico e institucional; en el corto, mediano y largo plazo, por un lado y las coordinaciones intergubernamentales, intersectoriales e inter institucionales por el otro. No podríamos calificar de inútil a un plan que nunca lo hemos empleado; lo que hace falta es operativizar, monitorear su implementación y evaluar de manera periódica los procesos con fines de retroalimentación.
Pero más allá de la formulación o actualización de los instrumentos de gestión y la necesaria coordinación multiactor para su implementación; podríamos adelantar algunos puntos críticos en las que se requiere actuar de inmediato:
1. Acortar los tiempos en el trámite documentario en todas las instancias del sistema educativo. Incluye la entrega oportuna de información solicitada en el marco de la Ley de transparencia y acceso a la información pública; que además considere una buena gestión de los archivos institucionales.
2. Asegurar la jornada laboral completa de funcionarios y servidores de la DRE y UGEL; asimismo del personal directivo, docente y administrativo en las Instituciones Educativas; para lo cual es básico intensificar las acciones de control, monitoreo y evaluación.
3. Preparar a un equipo de orientación a la ciudadanía que colabore con los usuarios; de manera especial con personas con discapacidad y/o necesidades especiales; que cuente con equipos básicos para un trabajo eficiente.
4. Implementar los portales web de las Instancias Educativas y asegurar su funcionamiento; en la cual se disponga de toda la información; que permita al público usuario descargar lo que requiera y/o hacerle seguimiento al trámite de su expediente.
5. Generar compromisos institucionales para cumplir lo planificado en los plazos señalados, en el marco de los compromisos de gestión y desempeño, que incluye una política de rendición de cuentas a nivel de metas planteadas y resultados obtenidos; para lo cual hay que reactivar los órganos de participación ciudadana.
6. Entrega de reconocimientos y estímulos oportunos a los integrantes de la comunidad educativa por acciones destacadas. En esa perspectiva activar el funcionamiento eficiente de las Comisiones de Procesos Disciplinarios con una justicia administrativa oportuna.
En importante reconocer que solos no vamos a lograr ningún desafío. Cada institución u organización cuenta con estructuras y recursos humanos, con todos y todas tenemos que trabajar. Hay que mirar territorio y sector; en el primer caso representado por el Alcalde y el segundo por el Director de la Unidad de Gestión Educativa Local. Ambos tienen la obligación de conducir la educación y articular los tres niveles de gobierno, comprometiendo a todas las instituciones públicas, privadas y organizaciones de la sociedad civil. No esta demás recordar que desde nuestra infancia se ha repetido con hastío que educación es tarea de todo… es hora de empezar.
