Por: Edver Roman PAREDES MILLA
Colección: Wayra Kutimuq
Hasta el primer
quinquenio de la década de los 90, el panorama de los servicios de salud en
nuestro distrito de La Pampa era restringido. Contábamos con un Puesto de Salud
cuya atención recaía exclusivamente en dos técnicos nombrados; para cualquier
atención profesional se tenía que acudir a Corongo, Caraz o Chimbote. El año
1995, la Dirección Regional de Salud (DIRESA) impulsaba un modelo innovador: el
Programa de Administración Compartida, basado en una gestión conjunta entre el
Estado y la comunidad; de tener la voluntad, la decisión y el cmpromiso, se tenía que conformar el Comité
Local de Administración de Salud, en siglas CLAS.
El equipo de
la DIRESA y del Centro de Salud Corongo, liderado por el Dr. Rony Villalva Li,
había recorrido diversos distritos de la provincia buscando condiciones para
implementar este programa, pero sin éxito. El último destino de aquella ruta
fue nuestro distrito.
En mi calidad
de docente del Colegio Santiago Antúnez de Mayolo, recibí a los funcionarios.
Tras escuchar las ventajas de profesionalizar la atención médica en nuestro
pueblo, no dudé un instante: era la oportunidad que La Pampa esperaba. Me puse
manos a la obra y convoqué a los profesores Godfrey Valdés Mariño y Lila Lúcar
Villalva, quienes con gran civismo se sumaron como integrantes de la primera junta Directiva.
Sin embargo,
el camino burocrático fue empinado. Como toda persona jurídica, el Comité Local
de Administración de Salud (CLAS) requería inscripción en Registros Públicos,
gestiones bancarias y el armado de un expediente complejo ante la DIRESA
Ancash. Todo esto exigía una inversión económica con la que no contábamos.
Acudimos entonces al alcalde distrital, el Prof. Edward Acosta Niñez, quien con
visión de progreso nos otorgó un préstamo que permitió viabilizar los trámites.
Cabe destacar que, con el tiempo y bajo una administración responsable, el CLAS
devolvió íntegramente dicho monto.
La espera dio
frutos en septiembre del año siguiente. Se oficializó la creación del CLAS La
Pampa, un logro histórico que transformó el Puesto de Salud en un centro de
atención profesional. Fuimos dotados de un equipo multidisciplinario: un
médico, una obstetriz, una enfermera y un técnico para el sector de Llacusbamba,
Caserío que para entonces ya contaba con un nuevo local; también se contó con un
presupuesto para ampliar el horario de atención por parte del personal técnico
nombrado.
A partir de
ese momento, la mejora fue imparable. Se adquirieron camillas, refrigeradoras
para vacunas, equipos de cómputo, radios de comunicación, televisores para
campañas preventivas y moderno instrumental médico. El antiguo local del Parque
San Francisco se renovó por completo, optimizando también la gestión
administrativa.
La Pampa hizo
historia al convertirse en el primer Puesto de Salud de la provincia de Corongo
en ofrecer servicios profesionales de salud; la comparación no incluye el
Centro de Salud Corongo, que para entonces ya contaba con un equipo de
profesionales de la salud. Este avance no solo benefició a los residentes
locales, sino que atrajo a pacientes de diversos centros poblados, estancias e
inclusos distritos, fortaleciendo los ingresos propios del establecimiento y
garantizando su sostenibilidad del programa.
Tras casi
tres años al frente de la Presidencia del CLAS, entregué la posta a una nueva
directiva. Posteriormente, la solidez de este modelo permitió que el CLAS La
Pampa se expandiera a nivel provincial, transformándose en lo que hoy conocemos
como el CLAS Microred Corongo.
Escribo estas
líneas para dejar constancia de una gestión nacida del esfuerzo desinteresado.
Fortalecer la salud es la forma más noble de proteger a los más vulnerables; a
aquellos que, por falta de recursos, solo cuentan con el hospital de su pueblo
como baluarte frente a la adversidad. La historia del CLAS es, en esencia, la
historia de un pueblo que decidió no esperar el futuro, sino construirlo.
Huaraz, abril del 2026.



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