Edver Paredes Milla.
A finales de los años 90, postulé e ingresé a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UNASAM, del cual soy egresado. Al conocer la malla curricular y conforme se fue desarrollando las clases, me fui dando cuenta que la temática de nuestra formación estaba centrada estrictamente en el Derecho, excepto con uno que otro curso como Ciencia Política, Teoría del Estado o Realidad Socio Económica Nacional, entre otros, con cierta afinidad con la ciencia política, pero más como una formación complementaria del Derecho.
Debo reconocer que estaba
poco motivado en cada clase, tal vez fue por ello que se me hace complicado
hasta hoy consolidar mi formación como Abogado, en razón a que, si bien el
derecho es un aspecto fundamental en la formación de un político o politólogo,
no es todo; la política como ciencia del poder requiere una formación
especializada en Geopolítica, Economía Política, Gestión Pública, Ética y
Ciudadanía, Estructura y Diseño Organizacional, Macro y Micro Economía, entre
otros.
En un escenario político
actual, que tiene al país en una crisis generalizada, de ingobernabilidad
impresionante, con la desacreditación de los poderes del Estado, con
actores manchados o salpicados con
indicios y evidencias de corrupción, que se hace extensivo a los tres niveles
de gobierno, particularmente Ancash, con varios gobernantes encarcelados o con procesos
judiciales en curso; es el mejor momento para hacer una pausa y lejos de quejarnos o
lamentarnos por lo que hicimos mal o no hicimos, ponernos a pensar y buscar
salidas, soluciones, estrategias, propuestas o como se le llame.
En ese sentido consideramos
que la Academia tiene algo de responsabilidad en el funcionamiento del Estado y
la Gobernabilidad del País, porque es allí donde se forman los profesionales
que conducen los destinos de la gestión pública y privada, e incluso muchos de
ellos forman parte de Partidos Políticos y Movimientos Regionales, semillero de
donde salen y a quienes se elige para gobernar a nuestra nación. Profesionales que,
sin duda alguna, podemos contar con una óptima formación profesional y podemos
mostrar buen desempeño en el ejercicio de nuestras funciones, pero no ayudamos
mucho a los gobernantes en ejercicio con asesoramiento político, una disciplina
compleja del quehacer humano que va más allá de conocer y/o manejar los
sistemas administrativos de la gestión pública.
Es en razón a lo experto
líneas arriba que me atrevo a proponer a la Universidad de Ancash Santiago
Antúnez de Mayolo, la apertura de la
Escuela de Ciencias Políticas, con la finalidad de tener en nuestra región
profesionales capaces de liderar o acompañar procesos políticos y
organizacionales, expertos en identificar y analizar factores políticos,
sociales y económicos, en la búsqueda del beneficio común para fomentar el
desarrollo de nuestro departamento y del país. Profesionales con gran capacidad
de análisis, interesados en temas de coyuntura regional, nacional e
internacional, con una gran sensibilidad social y humana, interesados en la
cosa pública y en el quehacer político.
No hay justificación para no
hacerlo, está la coyuntura con una crisis política de nunca acabar, se requiere
estabilidad en el país; en la universidad se cuenta con los recursos
financieros y humanos para dar el primer paso. No olvidemos nuestro lema: “Del
esfuerzo de sus hijos dependerá el progreso de los pueblos”.




