martes, 14 de julio de 2026

EDUARDO ZAVALETA Y LA PAMPA: LA RAÍZ QUE NO SE OLVIDA Memoria, origen y huella literaria en la formación de un extraordinario narrador ancashino

Por: Edver Paredes Milla

Colección: Wayra Kutimuq

Todo empezó cuando, en mi rutina de lector habitual, me encontraba revisando Pueblo Azul (1996), uno de los libros trascendentales de Carlos Eduardo Zavaleta, escrito en el contexto de sus vivencias en la provincia de Sihuas y en torno al aluvión que asoló esta importante ciudad de Áncash. En algún trayecto de la narrativa, donde refiere un viaje intempestivo de Sihuas a Caraz, al pasar por Yanac, menciona a La Pampa, mi tierra natal, y la describe con un pincel poético y artístico al escribir en uno de sus párrafos: «pasé por el paraíso de las frutas». Es allí donde percibo la señal exacta para iniciar una búsqueda constante de información sobre la vida de este gran escritor ancashino, bajo el entendido de que solo alguien que ha vivido en el territorio pampino, o que lo ha conocido de cerca, podría haber descrito de una manera tan formidable y casi poética a mi pequeño terruño, mi tierra bonita.

Conforme pasaron los años, de manera gradual y progresiva, continué mi exploración bibliográfica en soportes físicos, digitales y virtuales; incluido sus producciones literarias: El cínico (1948), Los Íngar (1955), Los Aprendices (1974), Retratos turbios (1982), Pálido pero sereno (1997), entre otros. Revisé diversas publicaciones y entrevistas realizadas a Carlos Eduardo Zavaleta, o que trataban sobre él, en las cuales le preguntaban de vez en cuando sobre su lugar de nacimiento. Ante esto, era frecuente su respuesta de que había nacido en la ciudad de Caraz el 7 de marzo de 1928; sin embargo, como para dejar algunas señales para hacer nuestra investigación y seguir inquietándonos en la incesante búsqueda de su origen, dejaba abierta la opción de haber nacido en otro lugar al reiterar siempre que Caraz era su tierra adoptiva.

 

Fue en ese camino que encontramos una cita de las palabras y expresiones propias de nuestro galardonado escritor en una publicación de Danilo Sánchez Lihón (citado por Alvarado, 2012): «Puesto que había nacido en un pequeño pueblo de la provincia de Huaylas, cuyo nombre exacto desconocían en la escuela (¡y lo peor, en los pueblos adonde nos mudábamos!) escogí la capital, y desde entonces dije que había nacido en Caraz. Solo así recordaron el sitio. Tanto que hasta lo repiten los críticos».

En esa misma publicación, Sánchez Lihón agrega lo siguiente: «Él nació en 1928, se dice que, en Caraz, departamento de Áncash, pero lo cierto es que nació en La Pampa, cuando este lugar pertenecía a la extensa provincia de Huaylas, ahora en la jurisdicción de la provincia de Corongo. Su padre era telegrafista, funcionarios que en ese entonces eran trashumantes y errabundos, a quienes cada dos o tres años los trasladaban a uno y otro pueblo. Igual que Gabriel García Márquez» (citado por Alvarado, 2012).

En ese mismo sentido, Jorge Zavaleta Alegre (2020), corresponsal de Diario16 y El Mercurio Digital de España, escribe en el blog Papel de Árbol que Carlos Eduardo Zavaleta fue hijo de un dinámico telegrafista, a quien acompañó desde La Pampa, en la provincia de Corongo, y por otras poblaciones que recibían los servicios de correos y telecomunicaciones. Después, su vida transcurrió en Caraz (provincia de Huaylas, Áncash) y en otras localidades, circunstancias que le permitieron entender y explicar que el ser humano puede ser de muchos lugares o que «uno es de donde quiere ser» (Zavaleta Alegre, 2020).

De acuerdo con una publicación de Carlos Garay Veramendi (citado por Solórzano, 2013), se refiere que en la revista El Inca (N.° 294), publicada y dirigida por Rómulo Pajuelo Prieto, se incluye un artículo a la vez interesante y polémico titulado «Las cenizas del Dr. Carlos Eduardo Zavaleta». En el encabezado, el autor precisa con claridad que, cuando se intentó cuestionar el origen biológico del escritor —es decir, La Pampa, Corongo—, Carlos Eduardo Zavaleta respondió categóricamente: «El hombre es del lugar donde quiere ser, y yo soy de Caraz» (citado por Solórzano, 2013).

En una entrevista concedida a Alejandro MAUTINO GUILLÉN, publicada en el portal Vallejo & Co. el 30 de junio de 2014, ante la pregunta «¿Usted elige los temas o estos terminan eligiéndolo a usted?», Carlos Eduardo Zavaleta respondió: «Yo siendo serrano y llegando a Lima por primera vez, me sorprendió por lo distinta que era la vida con relación a la sierra. Y por esa razón, y de modo consciente, escribí una novela sobre Lima. Pero luego, en el intervalo de eso y lo que vino después del año 1947 y 1948 se produjo en mí lo natural. Las cosas salieron poco a poco, merced a mis lecturas de distintos autores desde Dostoievski hasta los existencialistas franceses. Entonces, poco a poco, salieron mis recuerdos de mi vida en Corongo, en La pampa, Sihuas, Pomabamba, etc. De tal manera que todo vino a mí, incluso mi vida en Tarma; donde pasé tres años en el colegio. De modo que, absolutamente todo me vino de forma natural y así salió» (Mautino Guillén, 2014).

En ese mismo diálogo con Mautino Guillén (2014), resulta sumamente revelador cómo el autor define su propia raíz: «¿De dónde provengo? de la sierra, de un pueblo pequeño [...] la sede [sic] huérfana, la sede hermosa, pequeña, diminuta [...]. Entonces era un camino que va desde lo más pequeño a lo más amplio».

Aunque eluda nombrar su partida de nacimiento de forma explícita, esta declaración constituye la reivindicación definitiva de La Pampa. Esa «sede diminuta y huérfana» no corresponde al prestigio de una vitrina más grande como Caraz, sino a la periférica y entrañable estación pampina. Es exactamente allí, en lo más «pequeño» de ese paraíso frutal, donde late el verdadero kilómetro cero de su sensibilidad: el origen auténtico desde donde proyectó su inmensa modernidad literaria hacia lo universal (Mautino Guillén, 2014).

Reivindicar este origen no implica desmerecer a la bella ciudad de Caraz, la cual fungió como su naturaleza adoptiva, su hogar espiritual y la plataforma de sus mayores relaciones y reconocimientos. Al contrario, se trata de completar la ruta y el mapa de una identidad diversa que se nutre tanto de la voluntad como de la raíz profunda, de la génesis y del pueblo donde nació. La geografía afectiva de Zavaleta en el «Paraíso de las frutas» es la base sobre la cual se edificó su «geografía del deseo», lo que le permitió transitar entre lo rural y lo urbano con una solvencia que rompió los esquemas del indigenismo tradicional para abrazar un mestizaje cultural armónico y universal.

En conclusión, mi propósito es reivindicar el reconocimiento de La Pampa como el lugar natal de Zavaleta, pues considero, sin temor a equivocarme, que constituye un acto de justicia histórica que resalta la importancia y el valor de los espacios periféricos en la gestación y el desarrollo del talento literario de un escritor. Cuando Eduardo sentencia y declara con firmeza que «uno es de donde quiere ser», nuestro escritor ejerce su derecho a una identidad electiva; sin embargo, sus obras y sus testimonios siempre estarán nutridos del aroma y de los colores de los paisajes y de la gente de La Pampa, tal como se puede leer en varios pasajes de su libro Los aprendices, detalles de su trayectoria que lo devolverán siempre a la estación inicial de su viaje.

 

REFERENCIAS

·       Alvarado, N. (7 de marzo de 2012). 7 de marzo: Nace Carlos Eduardo Zavaleta. Chiquián y sus amigos. https://naloalvaradochiquian.blogspot.com/2012/03/7-de-marzo-nace-carlos-eduardo-zavaleta.html

·       Mautino Guillén, A. (30 de junio de 2014). La rutina del fuego. Entrevista a Carlos Eduardo Zavaleta. Vallejo & Co. https://www.vallejoandcompany.com/2014/06/30/la-rutina-del-fuego-entrevista-a-carlos-eduardo-zavaleta/

·       Solórzano, J. (28 de enero de 2013). ¿Caracino Carlos Eduardo Zavaleta? Caraz Dulzura. https://juliosolorzano.blogspot.com/2013/01/caracino-carlos-eduardo-zavaleta.html

·       Zavaleta Alegre, J. (31 de enero de 2020). La tierra donde se vive y Carlos E. Zavaleta Rivera. Papel de Árbol. https://papeldearbol-papeldearbol.blogspot.com/2020/01/la-tierra-donde-se-vive-y-carlos-e.html

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