Como todo conflicto mal manejado ha sido inevitable que el CONFLICTO surgido
en la estructura y dinámica política de nuestro país haya escalado hasta llegar
a éste momento tan dramático llamado CRISIS; y si a esto agregamos la dosis de VIOLENCIA
inyectado por las partes con los hechos y discursos poco pacíficos que se han
ido sucediendo, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos, aunque tal vez
exagero, que estamos ante un escenario de GUERRA interna sin indicios de
solución.
Todos sabemos que cuanto más se prolongue el escenario de crisis y
violencia, el riesgo de terminar mal será mayor, la salida tiene que ser
efectiva y rápida; los días pasan y las pérdidas para el país son mayores y pasada
la crisis tal vez empiecen a surgir acciones represivas y sancionadoras, con responsabilidades penales y civiles para las
partes en cuestión, quienes hayan afectado o contribuido a afectar la vida, el cuerpo y salud de las personas y generado
daños materiales a la propiedad pública y privada, sean estos gobernantes o
ciudadanos de a pie.
No olvidemos que ahora todo se
registra en fotos, audio, videos; con la tecnología moderna que se dispone, es
mucho más fácil el registro de información, incluso en tiempo real. Hoy en día es
más sencillo identificar a los responsables de algún acto o actividad ilícita;
cada actor de un conflicto, sea agresor o agredido se segura de conservar la información
de cada acontecimiento para su uso posterior, ya sea para la denuncia o para su
defensa, según corresponda. Desde el gobierno hasta el ciudadano de manera
individual o colectiva, se aseguran de conservar o difundir la información
generada en un escenario de conflicto o crisis.
Es preciso señalar que un elemento básico que está complicando las cosas
es el intercambio de mensajes entre las partes poco amigable, menos diplomáticos,
de contenido y gestos confrontaciones y agresivos, en su mayoría basados en
percepciones, discriminaciones, estereotipos, supuestos, sobreentendidos, entre
otros, que nos lleva a la conclusión de calificarla como una comunicación
inadecuada, podríamos decir hasta mal intencionada y perversa.
Hasta en las guerras más sangrientas hay treguas, reuniones, espacios de
diálogo y negociaciones. No puede haber solución a una controversia, conflicto
o crisis sin que las partes en conflicto cedan al menos algunos milímetros,
centímetros o metros. Por ser el actor de mayor peso, es el ESTADO el que debe
actuar con mayor criterio y rapidez, en razón a que cuenta con la
disponibilidad de logística, recurso humano técnico y profesional, mayor acceso
a los medios convencionales de comunicación, puede comprometer a todos los
sectores del Estado, tiene a los tres Poderes, la Defensoría del Pueblo, Tribunal
Constitucional, Ministerio Publico, Poder Judicial, la Fuerza Armada, El
Acuerdo Nacional, Las Mesas de Concertación para la Lucha Contra La Pobreza.
Los Gobiernos Regionales, Municipalidades, Universidades.
Los Conflictos tienen que ser abordados desde una lógica centrada en lo político,
técnico, social y comunicacional, con estrategias más persuasivas que confrontaciones.
Por estudio y experiencia sabemos que la Política se diferencia de la Guerra,
en la medida que la política tiene como herramienta fundamental a la DIPLOMACIA,
para lo cual es importante el manejo de
habilidades sociales, habilidades blandas, técnicas de parafraseo, replanteo, para
desintoxicar los mensajes. De no ser posible el arribo a un acuerdo mediante la negociación
directa se debe ir en busca de un tercero imparcial, sea persona u organización, que nos ayude como MEDIADOR a
tender puentes para el acercamiento de las partes y definir una estrategia de
intervención. La idea es encontrarle salida a
la crisis antes que el agotamiento de recursos y el desgaste de energías afecte a las
partes. Hay que considerar que no hay crisis que dure cien años ni economía que lo resista.
Edver Paredes Milla.